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Dr. Holon de septiembre

31-08-2022

Dr. Holon  de septiembre
Tomar decisiones es cambiar, y los cambios provocan un gran estrés emocional. Porque no es suficiente tomar una decisión, sino que también es necesario la voluntad de transformarse para abandonar los viejos patrones. Siempre debemos tomar decisiones porque vivir significa elegir. Si no elegimos nos bloqueamos y no progresamos.

Hay personas a las que les resulta fácil tomar decisiones, en cambio, hay otras que practican la procrastinación, es decir, dejarlo para más adelante.

Normalmente, si tenemos dificultad para tomar decisiones es porque tenemos miedo a equivocarnos, o bien somos excesivamente perfeccionistas y valoramos en exceso las consecuencias de una decisión, o necesitamos la aceptación por parte de los demás de nuestra decisión y al final les delegamos las decisiones, o las dejamos para más adelante o incluso las tomamos impulsivamente como respuesta evitativa ante el malestar.

El miedo a equivocarse es normal, y debemos considerar que tenemos derecho a equivocarnos a la hora de tomar decisiones. Es importante tener autoconfianza, autoestima y una buena experiencia emocional que nos ayudará a identificar, aceptar y manejar nuestras emociones, si no la toma de cualquier decisión nos causará mucho estrés.

Todos tenemos nuestras propias estrategias, hay quien hace unas listas de los pros y contras, si son muy exhaustivas nos costará mucho decidirnos, otros confían en una revelación y dicen que lo consultarán con la almohada, esto puede ser muy impulsivo emocionalmente, pero entre uno y otro extremo hay muchas actuaciones intermedias que requieren, algo de concentración y reflexión, y un tiempo para madurarlo, en función de lo complicada o vital que sea la decisión. Es crucial ponernos una fecha límite.

Por lo general, no hay una única opción correcta, por eso es bueno considerar diferentes alternativas y confiar en la decisión tomada, porque a veces, no hay sólo un camino para llegar a donde queremos, y muy interesante es cómo recorremos el camino y no pensar que hubiera ocurrido si hubiéramos tomado otra decisión, porque esto es una fuente de estrés asegurada.

Seguro que una vez incorporados a la vida cotidiana deberemos tomar decisiones continuamente, pero para no añadir al estrés de cada día el de las decisiones, recordemos lo que decía Nelson Mandela: “Que tus decisiones reflejen tus esperanzas y no las de tus miedos”, o lo que nos aconsejaba Maimónides, filósofo, teólogo y médico judío cordobés hace casi diez siglos: “El riesgo de una decisión equivocada es preferible al terror de la indecisión”.

Feliz vuelta y acertadas decisiones.

  • Dr. Holon de septiembre

    Estrés y gratitud

    Quizás hemos tenido un día un poco estresante pero aún así seguro que podemos encontrar motivos para estar agradecidos. Si entrenamos la mente para eso, seguramente seremos más felices y sufriremos menos depresiones, adicciones y desgaste laboral (burnout) asegura la psicóloga Corinna Hartmann.

    La gratitud se define como un sentimiento positivo que experimenta la persona que ha recibido un bien o un favor de otra persona.
  • Dr. Holon de diciembre

    Amistad y estrés

    La amistad se define como una relación afectiva entre dos o más personas a las que se asocia valores como el amor, la lealtad, la solidaridad, la incondicionalidad, la sinceridad y el compromiso y que se cultiva con el trato asiduo i el interés recíproco a lo largo del tiempo.
  • Miedo, ansiedad y angustia

    Todos hemos tenido miedo alguna vez, y seguramente ante situaciones diferentes. La oscuridad cuando somos niños nos suele causar miedo y en algunas ocasiones también cuando somos adultos. El miedo es una emoción, un sentimiento producto de una respuesta instintiva que no podemos controlar. Y esta respuesta es vital, porque nos permite actuar ante ciertas situaciones que pueden amenazar nuestra existencia. El miedo produce energía para reaccionar ante amenazas y puede hacer que saquemos fuerzas inmensas y que el cuerpo rinda de una manera poco habitual. El miedo provoca un comportamiento similar en seres humanos y en los animales: evitar, mirar hacia otro lado, bajar la mirada, huir o agarrarse a alguien para protegernos. Estas reacciones son instintivas y ni las pensamos, no las podemos controlar.