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Vacaciones ingenuas sin estrés ni ansiedad

23-07-2018

Vacaciones ingenuas sin estrés ni ansiedad

Se dice de los niños que son ingenuos, porque no tienen miedo de intentar cosas nuevas y no les preocupa equivocarse porque aprenden a través  del descubrimiento. 

Estas vacaciones podríamos recuperar la ingenuidad, ser libres y tener los ojos abiertos al espectáculo del mundo. No importa si vamos lejos o cerca, a la playa, o a la montaña o si nos quedamos en casa, da lo mismo si se dispone de muchos días o pocos. En cualquier caso siempre tenemos la oportunidad de mirar ingenuamente que pasa a nuestro alrededor, sin prisas, sin malicia, con inocencia, sencillez y con esperanza, y seguro que haremos descubrimientos insospechados. 

A menudo las vacaciones son la prolongación de lo que hacemos habitualmente. Cambiamos de lugar, pero si somos controladores lo seguimos siendo. Lo tenemos todo previsto, el hotel o el apartamento elegido, ya sabemos, porque lo hemos mirado por Internet, como es, como son las habitaciones, el comedor, el jardín ... No hay lugar para las sorpresas, a no ser que haya huelga de la compañía aérea, pero incluso así ya nos avisan antes. 

Las vacaciones ingenuas son aquellas en que cada día es una aventura. Sin horarios, sin planificación, sin agenda... todo el día para nosotros, para hacer lo que nos apetezca y según lo vamos descubrimos, vamos haciendo. Esto es ser ingenuo, libre. 

Este tipo de vacaciones no estresa ni nos causa ansiedad, porque no tenemos unos objetivos concretos a alcanzar, ni un tiempo determinar para hacerlo. No debemos dar cuentas a nadie, ni a nosotros mismos, para que todas las horas del día y de la noche nos pertenecen, están a nuestra disposición para hacer lo que nos apetezca, para dejar que nuestros cinco sentidos nos informen de nuestro entorno y nos provoquen sensaciones que en el día a día ni nos damos cuenta. 

Por lo tanto aprovechemos los días que tengamos de vacaciones para mirar ingenuamente el mundo, y eso quiere decir aceptar que las cosas nos impresionen. Y seguro que volvemos renovados, impresionados, con muchas ideas nuevas y con la energía para ponerlas en práctica. 

Seguramente estoy pecando de ingenuidad, pero eso es lo que espero de estas vacaciones e invito a todo el mundo a que se atreva a tener unas vacaciones ingenuas, deseando que sean bien liberadoras, desestresantes y sorprendentes. ¡Buen verano!

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