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¿Somos resilientes?

24-10-2018

¿Somos resilientes?

Sinónimos de resiliencia son fortaleza, invulnerabilidad y resistencia. La etimología de la palabra viene de "re" (volver), "salire" (saltar) y "ia" (cualidad). Es decir es saltar y volver a quedar como antes. Gráficamente nos podemos imaginar un elástico que vuelve a quedar como estaba después de ejercer una fuerza o presión.

 

Podemos definir la resiliencia como la capacidad para sobreponerse a momentos críticos y adaptarse después de experimentar una situación que no esperábamos.

 

Una persona resiliente es capaz de superar una adversidad y mucho estrés, porque tiene resistencia mental. Puede ser innata, pero también la podemos mejorar y estimular. Después de una situación de crisis la mente humana puede crecer y salir fortalecida.

 

La resiliencia se puede entrenar. Hay programas para fortalecer la resistencia mental. Pero para desarrollar esta resistencia debemos estar expuestos a situaciones adversas, para aprender a superar las situaciones afrontando el estrés y buscando una salida confiando en que lo superaremos.

 

Estudios recientes muestran que en las personas resilientes la hormona del estrés baja rápidamente tras sufrir la situación adversa o el cambio, los procesos inflamatorios son más débiles y se recuperan antes, siendo menos frecuentes las enfermedades metabólicas y cardiovasculares consecuencia del estrés.

 

Las personas con resiliencia o resistencia mental son prosociales, tienen autoestima y afrontan los problemas activamente. Son capaces de mantener una red social que les proporciona también un buen apoyo emocional.

 

El siglo XXI está sufriendo la epidemia del estrés porque los cambios son rápidos, repentinos y frecuentes. Que nuestra pareja nos deje, que nos quedemos sin trabajo, o que tengamos que ir a vivir a otro lugar, son factores estresantes. Lo podemos afrontar con desesperación y deprimirnos, o pasados ??los sentimientos de tristeza o preocupación normales, si somos resilientes, se acepta antes y de manera activa se empieza a ver el cambio como una posibilidad de empezar de nuevo. Y esto refuerza la resiliencia.

 

Dado que nos ha tocado vivir este tiempo de incertidumbre y cambios rápidos, donde las situaciones estresantes son habituales, aprender a ser más resilientes nos ayudará a vivir más positivamente y lograr un estado óptimo de salud y bienestar.
  • Estrés y decrecimiento

    Después de estos días de fiestas, donde el consumismo vive uno de los momentos álgidos del año y sigue con la época de rebajas incitándonos para que no bajemos el ritmo de gasto, acabaremos enero con fríos invernales y las cuentas y ahorros a bajo cero. Y eso no nos ayudará en nada a controlar nuestro grado de estrés.

  • Risa y estrés

    De un tiempo a esta parte, las noticias del día a día no nos dan muchos motivos para reír, y vivimos en unos momentos de incertidumbre, inseguridad y miedo, en mayor o menor grado, que no nos permiten hacer planes de futuro con ilusión. Y todo esto nos estresa.

    Nos estresamos no sólo porque trabajamos mucho, tenemos mucha actividad, incluso falta de actividad, o nos enfrentamos a una amenaza, sino que nos estresamos cuando esto lo vivimos emocionalmente como una sobrecarga que supera nuestra capacidad de resistencia. El estrés es, en definitiva, dice el doctor Daniel López Rosseti, la noción consciente de un esfuerzo adaptativo a las circunstancias de la vida que se vivencia emocionalmente como un sufrimiento. El sinónimo de estrés es sufrimiento.

    Numerosos estudios realizados desde 1980 por neurólogos, psicólogos o psiconeuroinmunólogos como el Dr. Provine o el Dr. L.S. Berk demuestran los efectos positivos de la risa que nos ayudan a gestionar el estrés y obtener un mayor bienestar.
  • Miedo, ansiedad y angustia

    Todos hemos tenido miedo alguna vez, y seguramente ante situaciones diferentes. La oscuridad cuando somos niños nos suele causar miedo y en algunas ocasiones también cuando somos adultos. El miedo es una emoción, un sentimiento producto de una respuesta instintiva que no podemos controlar. Y esta respuesta es vital, porque nos permite actuar ante ciertas situaciones que pueden amenazar nuestra existencia. El miedo produce energía para reaccionar ante amenazas y puede hacer que saquemos fuerzas inmensas y que el cuerpo rinda de una manera poco habitual. El miedo provoca un comportamiento similar en seres humanos y en los animales: evitar, mirar hacia otro lado, bajar la mirada, huir o agarrarse a alguien para protegernos. Estas reacciones son instintivas y ni las pensamos, no las podemos controlar.