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INCERTIDUMBRE Y ESTRÉS

25-04-2020

INCERTIDUMBRE Y ESTRÉS
Y es que vivimos en un estado de incertidumbre que es lo contrario al conocimiento seguro y claro sobre algo. No es que no tengamos información, pero no es clara ni segura, muchas veces contradictoria, y cambiando constantemente, lo que nos sumerge en un estado de confusión, y nos causa un sentimiento que se mezcla entre la desolación, la ansiedad y la expectativa.
Esta información que recibimos es imperfecta y eso causa perplejidad, indecisión, dudas, vacilaciones, todos ellos sinónimos de incertidumbre y contrarios a la certeza y tranquilidad. Las reacciones a la incertidumbre son el estrés y la ansiedad.
El estrés sabemos que es la reacción innata que nos permite sobrevivir al reaccionar ante posibles ataques a nuestra supervivencia. El ataque nos viene ahora en forma de un virus que no lo vemos pero que nos puede afectar gravemente la salud e incluso provocar la muerte, por lo tanto es normal que nuestro cuerpo reaccione con estrés. A falta de más conocimientos y estrategias sanitarias para luchar contra el virus, estamos confinados, recurso ancestral que la humanidad ha aplicado desde hace siglos ante diversas epidemias que la han afectado  a lo largo de la historia.
Y nosotros que vivíamos en un mundo donde parecía que todo lo teníamos controlado, el trabajo, la planificación familiar, los seguros para todo, ahora nos damos cuenta de que somos incapaces de tener el control sobre el futuro, tanto el nuestro como del entorno próximo y del más lejano. Unos, los más organizados y amantes de la rutina se pueden ver más afectados que otros que se lo pueden tomar con más naturalidad y aceptación. Pero dos son las emociones dominantes: el miedo y la incertidumbre, las dos desencadenantes del estrés. Y por eso todos a la larga en mayor o menor medida sufrimos o sufriremos trastornos de ánimo y de ansiedad. Podemos estar más irascibles, tener insomnio, depresión, estar más sensibles o padecer agorafobia entre otros.
Esta experiencia a escala mundial, sin precedentes por su dimensión geográfica, que crea miedo a la enfermedad y la muerte, miedo al futuro, y sobre todo miedo a lo desconocido, nos plantea una pregunta básica:¿cómo será la vida "normal" después del desconfinamiento?. ¿Será como la que teníamos?. Probablemente no. Hemos cedido a la obediencia por los sentimientos de miedo y culpa, después el estrés nos ayudará, como siempre, a sobrevivir aunque sea en condiciones adversas y desconocidas y nos permitirá encontrar otras vías para avanzar.
Mientras tanto, lo único que podemos hacer es mantener el estrés bajo control, en el grado necesario para que no nos sobrepase, y nos permita no caer en depresión profunda, sino reaccionar para adaptarse a los nuevos tiempos que ya están llegando.
 
 
 
 
 
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