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Fiestas navideñas, estrés y procrastinación

17-12-2018

Fiestas navideñas, estrés y procrastinación

La acción o hábito de dejar para más adelante acciones o actividades que se deben atender, por otras más irrelevantes y agradables, se llama procrastinar. El origen de la palabra viene de procastinare (pro: delante; crastinus: referente al futuro). Palabra difícil, y hasta hace poco no utilizada en el vocabulario habitual. Ahora incluso se hace uso en anuncios televisivos y se emplea en artículos y en el lenguaje laboral.

 

Sinónimos de la palabra son: postergación o posposición. La procrastinación es un problema de autorregulación y de organización del tiempo. Normalmente es una conducta evasiva, lo dejamos para cuando tengamos tiempo, para luego, todo para no afrontar la situación o la actuación, y muchas veces es porque no nos sentimos preparados, por miedo al fracaso, por baja autoestima.

 

La procrastinación va ligada a la ansiedad, el estrés y la depresión. Los perfeccionistas, los ansiosos, los que tienen una necesidad imperiosa de sentirse queridos, los que son agresivos con sí mismos, son proclives a posponer. Y en general, todos, cuando nos sentimos saturados, padecemos angustia, ansiedad y estrés nos sentimos impotentes, nos inmovilizamos y tenemos miedo al fracaso y por lo tanto tendemos a procrastinar.

 

Además podemos añadir, que actualmente, la televisión, el ordenador, los móviles, tabletas y en general las nuevas tecnologías de la comunicación nos tienen muy distraídos y pueden crear adicción o conductas adictivas que facilitan la procrastinación.

 

Estas fiestas probablemente procrastinaremos, como cada año, pero esto nos puede dar pie a plantearnos buenos propósitos para el próximo año, como aprender a organizar mejor el tiempo, a no autoexigirnos tanto, a ser indulgentes con nosotros mismos para afrontar mejor las tareas diarias y a no perder el tiempo diciendo que somos un desastre y no sabemos hacer las cosas.

 

Por lo tanto, estas fiestas procrastinemos con alegría, el año que viene aprenderemos a hacerlo mejor y aprenderemos a sacar lo mejor de nosotros mismos.

Pospongamos ahora todo lo que nos angustia, y nos estresa, pero sobre todo no procrastinemos el ser generosos, no sólo en regalos materiales sino en empatía, estimación, en palabras agradables, en sonrisas sinceras, en actos altruistas y en desear:

 

Una Feliz Navidad y mejor Año Nuevo 2019!!!

 

Y seguro que nos sentiremos mejor

  • Ansiedad, estrés y peso

    És convenient recordar, que uns bons hàbits en el nostre estil de vida (alimentació, activitat física, relacions socials i personals satisfactòries) i l’adquisició de tècniques per gestionar l’estrès, ens poden ajudar molt més a gaudir d’un bon estat de salut que un sobrediagnòstic.
  • Miel, ansiedad y estrés

    Actualmente se sabe que la miel es un prebiótico rico en oligosacáridos que aumentan la microbiota intestinal, antes llamada flora bacteriana, de manera natural. Tomando miel mejoramos la salud digestiva, reforzamos el sistema inmunitario y podemos también mejorar nuestro estado de ánimo, porque del 80 al 90% de la serotonina se produce en el tracto gastro-intestinal. La serotonina es un neurotransmisor fundamental para el buen funcionamiento del sistema nervioso central y es el responsable de mantener en equilibrio nuestro estado de ánimo. Por este motivo, popularmente, la serotonina se conoce como la hormona de la felicidad y el bienestar.
  • Dr. Holon de octubre

    Estrés y dieta salvaje

    Cuando entró Teresa y me dijo que seguía una dieta salvaje, me temí lo peor. La tenía por una persona sensata que no jugaría con su salud, y la verdad es que la vi muy bien. Su estrés presentaba unos niveles muy aceptables, cuando normalmente tenía unos valores muy elevados.