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Estrés y vacaciones conscientes

19-07-2019

Estrés y vacaciones conscientes

Este tipo de turismo que se incluye dentro de la cultura o movimiento slow, la de la lentitud, (slow food, slow life ...), consiste en no querer verlo todo, ni hacerlo todo, sino que consiste en no moverse en exceso y si, en conocer más y mejor los lugares que se visitan. Se trata de no estar obsesionados en seguir el programa, sino de vivir felizmente cada momento del día. El tiempo lo ocuparemos en estar y vivir y descansaremos de las tensiones y de las rutinas de la vida diaria. Olvidemos despertadores, listas interminables de cosas por hacer, agendas ... y dejémonos llevar por el día a día y por hacer aquello que nos apetezca, en función del lugar donde estemos.

 

El turismo slow es una alternativa a las vacaciones masificadas, es una manera más relajada de viajar o pasar unos días. Se reivindican los ritmos vitales lentos para aumentar la conciencia y el valor de cada momento. No se trata de ver Europa en 15 días, ni de ir a lugares donde va todo el mundo, porque allí vamos a sufrir colas para comer, para comprar, para visitar, incluso para pasear ...

 

Viajar despacio, sin prisas, entrando en contacto y relacionándonos con la comunidad local, no yendo a ritmo frenético de una reserva de turismo a otra, es una filosofía de viaje, que viene de cuando la velocidad de los transportes no era tan rápida y viajar requería un tiempo. Las inclemencias meteorológicas podían suponer un retraso considerable, la disponibilidad de lugares para pernoctar era escasa y el contacto con la cultura local era inevitable. Las experiencias de estos viajes no dejaban indiferente.

                                                                                               

 

                                                                                                        

Quien practica el turismo slow, un nuevo concepto de calidad en viajes, también consume preferentemente productos naturales y de proximidad, y se minimiza el uso de transportes contaminantes. Al disponer de más tiempo para hacerlo todo, los cinco sentidos los tendremos muy receptivos, y captaremos texturas, olores y sabores además de formas, colores y sonidos y de una manera mucho más intensa. Si no tenemos prisa, podremos entretenernos en estas percepciones y en jugar tranquilamente con nuestros hijos, en comentar con nuestra pareja o con los compañeros de viaje, las sensaciones que sentimos y no nos sabrá mal alargar un rato más lo que estamos haciendo si nos lo estamos pasando bien.

 

Tanto si tenemos una semana o un mes, si practicamos el turismo consciente, nos cundirà más el tiempo, acumularemos experiencias inolvidables, y nuestro cuerpo y mente se relajará, y seguro que volveremos más tranquilos, desestresados y renovados.

 

¡Feliz verano!