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Estrès y Ikigai

14-06-2019

Estrès  y Ikigai
No saber donde vamos  ni porque hacemos las cosas, preguntarnos por qué nos tenemos que levantar en un día gris o con sol y hacer colas en el metro o en la autovía para ir a trabajar en un trabajo que no nos gusta y volver a casa hechos polvos, para mañana seguir el mismo patrón, es un estilo de vida que nos estresa mucho, sin aportarnos ninguna satisfacción.
Últimamente se han publicado unos cuántos libros y se han hecho artículos sobre el concepto japonés “Ikigai” (Iki=vida, gai= realización del que uno espera y desea), es decir, razón de ser. Todos tenemos un ikigai es decir una razón para vivir. Descubrir cuál es nuestro ikigai nos aporta satisfacción, da sentido a nuestra vida y nos facilita una razón para levantarnos cada mañana.
Pero como descubrir nuestro ikigai? Se trata de identificar aquello que nos gusta hacer y que tenemos facilidad para hacerlo y que además cuando lo hacemos aportamos algo en el mundo. Esto aumenta nuestra autoestima y sentimos que está justificada nuestra existencia lo cual nos proporciona felicidad.
La sociedad occidental ha acabado consiguiendo que el trabajo sea una carga pesada e incluso un castigo por una gran cantidad de personas, que no se encuentran realizadas dejando la mayor parte de su vida en un trabajo que no les proporciona ninguna satisfacción. Cambiar de trabajo para conseguir más remuneración económica se ve a veces como una salida, pero al cabo de poco tiempo la insatisfacción se mantiene y se acaba sufriendo estrés y depresión. Porque lo que es importante es encontrar un puesto de trabajo de acuerdo con nuestras capacidades y en el que nos sentimos realizados.

¿Qué podemos hacer para encontrar nuestro Ikigai?
-¿En qué elemento nos encontramos más cómodos? Haciendo cosas solos o en grupo?
-¿Cuáles son las actividades en las que se nos pasa el tiempo volando?
-¿Qué nos resulta fácil hacer? manualidades, organizar, inventar, ordenar...
-¿Qué nos gustaba hacer cuando éramos pequeños?

Estas preguntas nos pueden orientar a la hora de descubrir nuestro ikigai que puede ser diferente a los 20 años, a los 50 o a los 80. Es un concepto canjeable y revisable a lo largo de nuestra vida. Una vez encontremos nuestro ikigai, nuestro objetivo en la vida, nuestra razón de ser, acabaremos descubriendo el como, que quizás supondrá un cambio radical: de lugar, de manera de vivir, de personas que te acompañan...

El Ikigai es el cóctel en el que se mezcla, lo que amas y te gusta, aquello en lo que eres bueno y tienes facilidad, el que el mundo necesita y aquello por lo que ganas dinero. Las personas con ikigai parece que viven más tiempo y en todo caso, sin prisas, sin estrés y por tanto más felices.
Es  importante rodearnos de gente que nos carga las pilas, porque el contagio emocional existe y aquellas personas que se quejan constantemente, que critican, que solo aportan negatividad, nos roban tiempos y nos dejan desanimados, cansados e irritados. Buscamos compañeros que nos aporten energía y nos ayuden a seguir nuestro ikigai.

Si todavía no sabemos cuál es nuestro ikigai, y vivimos estresados y angustiados por nuestro futuro, busquémoslo, porque como dice el filósofo Sören Kierkegaard la vida solo se puede entender mirando atrás, pero solo se puede vivir mirando adelante.