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¿Estrés o Hygge?

16-09-2019

¿Estrés o Hygge?

Hygge es una palabra de origen noruego que en principio significaba pensar y apareció en Dinamarca en la Edad Media. Fue evolucionando y la encontramos por primera vez en el diccionario danés en el siglo XIX  con un significado de pensamiento maduro. Se pronuncia "juga" (hue-gah). Actualmente se refiere a un sentimiento de bienestar, un ambiente positivo y alegre, íntimo y cálido.

 

En el siglo XIX cuando Dinamarca pierde parte de su territorio los daneses se refugian y se sienten seguros con la pequeñez. El hygge es la sensación que uno está seguro fuera del mundo y puede bajar la guardia dice Meiko Wiking director del Instituto de Investigación sobre la felicidad en Copenhague.

 

Ahora quizás hemos pasado unos días de vacaciones, más o menos relajantes y desestresantes, pero volveremos a la vida diaria y nos pueden atacar los estresores habituales. Las prisas, las demandas que sobrepasan nuestras capacidades, las facturas, las personas tóxicas, los horarios imposibles...

Es el momento de practicar el hygge, que no deja de ser una estrategia de supervivencia que permite mantenernos en un estado de ánimo positivo ante el frenesí diario, los días más cortos con menos sol y más frío, y la avalancha externa de demandas.

 

¿Y cómo podemos practicar el hygge? ¿Hay que apuntarse a talleres, ir una hora a la semana a aprender hygge? No, tenemos que aprender a apreciar cada momento, ralentizando el tiempo, buscando la energía positiva en un ambiente tranquilo, agradable, natural, cálido y en el que nos sintamos confortables y seguros.

 

Un ambiente, una decoración, un lugar, una actividad, un evento puede ser hygge, siempre y cuando nos proporcione una sensación de confort y bienestar y nos invite a disfrutar de los pequeños placeres de la vida. Estar acurrucado en el sofá leyendo un buen libro, escuchando música o mirando una buena película, y / o tomando una infusión, un chocolate caliente o una copa de vino, charlando con los amigos, o compartiendo una cena a la luz de las velas, sin prisas, y entendiendo la comida como un placer pero primando alimentos de calidad, sostenibles y producidos de forma responsable, todo esto es hygge. Se trata de disfrutar de las pequeñas cosas que nos hacen felices.

 

La escritora Helen Russell dice: "hygge tiene que ver con ser bueno contigo mismo, consentirte, pasar un rato agradable, no castigarte, no negarte nada". El estilo de vida acelerado de nuestra cultura es exigente en cuanto a demandas personales, debemos rendir mucho, estar delgados, guapos, contentos, ganar dinero para escalar socialmente y subir de nivel de vida. Pero esto acaba consiguiendo que tengamos unos niveles elevados de estrés y seguramente ni estamos delgados, ni guapos, ni contentos.

 

Intentemos practicar la filosofía hygge, y decoremos la casa con colores claros, neutros, pastel, con muebles y ropas cómodas e iluminación suave, cálida, evitando el desorden visual. Si es necesario, todo escondido dentro de los armarios. Y cuando lleguemos a casa, démonos momentos hygge, nos sentamos en el sillón o en el sofá, tomamos lo que nos apetezca y disfrutamos del confort y bienestar y en lugar de ser personas estresadas seremos personas felices.

 

Según Henry David Thoreau la felicidad es como una mariposa, cuando más la persigues, más se escapa, pero si tú pones la atención en otras cosas, ella vendrá y se posará suavemente sobre tu hombro.