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Estrés, ecoansiedad y cambio climático

08-10-2019

Estrés, ecoansiedad y cambio climático

Ante este panorama apocalíptico, causado por el cambio climático, la Organización Mundial de la Salud, reconoce que los impactos psicosociales e indirectos del cambio climático tendrán un efecto notorio sobre los comportamientos y los trastornos mentales en la próxima década. La llamada ecoansiedad hace referencia a cómo afecta al ánimo, el cambio climático.

 

El estrés es la respuesta innata que nos permite sobrevivir y adaptarnos a los cambios. Por lo tanto un cambio de estas dimensiones, a nivel planetario, es motivo de estrés, ansiedad y depresión. La ecoansiedad o ansiedad climática afecta a la rutina diaria y puede presentar síntomas como ataques de pánico, insomnio o pérdida de apetito. La Asociación Estadounidense de Psicología la define como un temor crónico de un cataclismo ambiental, un estrés causado por observar los impactos aparentemente irrevocables del cambio climático y preocuparse por el futuro de uno mismo, de los niños y de las generaciones futuras. Los ecopsicólogos trabajan los problemas de ecoansiedad, y aceptan que se debe pasar el duelo por el cambio planetario, por la pérdida, pero hay que seguir adelante. Es saludable llorar pero no complacerse en el dolor. El duelo es un proceso, un reconocimiento.

 

La ecoansiedad conlleva también una sensación de impotencia al no poder ayudar en casi nada para cambiar las cosas y una desesperación producto de la pasividad de las autoridades ante el cambio climático. Por ello protesta ante el calentamiento global, la activista sueca adolescente Greta Thunberg, que pide a los políticos que actúen. Ella sufrió una gran depresión pensando en estas cuestiones y ahora ha pasado a la acción. Hay que redoblar los esfuerzos para aplicar políticas que permitan paliar los riesgos.

 

El profesor Stef Craps de la Universidad de Gante ha definido eco trauma como el dolor ecológico que sufren las personas por culpa de la ansiedad ante el escenario apocalíptico que se augura a causa del cambio climático. Y el estrés pre traumático es causado no por la experiencia, sino por la anticipación y hace referencia al miedo, el trauma que provoca la posible llegada de un desastre.

 

Una vez pasado el duelo por el cambio planetario, ¿qué podemos hacer? Podemos pedir a las autoridades más concienciación y más acción. A nivel personal podemos trabajar la resiliencia, que es la capacidad de superar y salir reforzado de las situaciones difíciles. Y es muy importante el apoyo social, porque la capacidad personal para soportar el trauma, aumenta cuando estamos en conexión con otras personas sea online u offline.

 

En la década de los 80-90 del siglo pasado, triunfaba en el mundo medioambiental la frase de "piensa globalmente y actúa localmente". En el contexto de cambio climático global, esta idea nos orienta hacia dónde debemos dirigir los esfuerzos personales. Tiene que haber cambios conductuales, se habla de ideas, acciones para manejar y aceptar las nuevas realidades y de cómo en situaciones negativas puede renacer el sentimiento de comunidad y la cooperación.

Hay una recomendación del analista Duncan Geere,  de acciones concretas que podemos llevar a cabo como individuos para combatir el calentamiento global y controlar nuestra ansiedad:

 

1- Pensar en el cambio climático cuando decidimos qué comemos, cómo viajamos y qué     compramos

2- Hablar del cambio climático con los amigos, familiares y colegas

3- Exigir acciones a políticos y empresarios

 

El científico Owen Gaffney nos asegura que las acciones individuales pueden tener un impacto positivo en el planeta. Y además la cooperación y los trabajos comunitarios en cada localidad, potenciarán nuestros esfuerzos individuales hacia una minimización del impacto antrópico en la Tierra.