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El árbol de los sueños

El árbol de los sueños
Como está afectando la pandemia de Covid-19 a los niños.

En el Instituto del estrés, cada año por las fiestas navideñas, preparamos un buzón de los deseos donde los niños y no tan niños, envían los deseos, los sueños, las esperanzas para el próximo año. En 2020 preparamos un árbol de los sueños, donde se colgaban unas hojas de papel que recogían con texto e incluso dibujos los deseos de cada uno.

Después de leer algunos de los deseos de este año, ni el mayor optimista podría seguir pensando que la pandemia no ha afectado a los niños y que, de hecho, lo han vivido muy bien. Uno tras otro los mensajes son impactantes. Un 70% de los sueños o deseos hacen referencia a los temas de salud y al de las relaciones sociales.

En cuanto a los temas de salud, por ejemplo, se pide que acabe el Coronavirus, que se recupere el abuelo, que haya salud y alegría en el mundo, que nos podamos vacunar, que volvamos a la normalidad. La palabra salud aparece en casi todos los mensajes. Por otra parte, respecto a las relaciones sociales, truncadas por las medidas de prevención por la pandemia, los sueños son entre otros, estar con los amigos, poder quedar con ellos y poder jugar juntos, celebrar las fiestas con la familia, no estar nunca solos, tener una vida feliz, y que los padres no estén preocupados. Sólo un 30% piden algún juguete concreto, tener un perro, aprobar los exámenes o ir de viaje a Disneyland.

Si lo comparamos con los deseos del 2019, sólo un 8% habla de la salud o relaciones sociales y, si lo hace, es en líneas generales. El resto de los sueños, un 92%, expresan que querrían concretamente para ellos, como ser futbolista del Barça, sacar buenas notas, dibujar bien, ir a Disneyland (es un clásico), volar, juguetes concretos... Pero no hemos encontrado ninguna referencia a querer estar con los amigos o jugar con ellos, o pasar las fiestas con la familia, porque esto no era ningún problema y se daba por supuesto.

Esta situación excepcional y que se prolonga en el tiempo parece claro que está afectando emocionalmente a los niños. Se les distancia físicamente de la familia y amigos, se potencian miedos hacia unos agentes invisibles y muy peligrosos, y en ocasiones se les puede hacer sentir culpables porque pueden perjudicar a los adultos. En general no pueden realizar actividad física, ni ir a teatro, fiestas, celebraciones culturales o competiciones deportivas. Todo esto y captar la preocupación de los padres por la salud o el trabajo, vivir con muchas normas y prohibiciones (mascarilla, las distancias, el lavado de manos...) y realizar algunas actividades virtualmente, no solo afecta a corto plazo sino que a la larga puede tener consecuencias emocionales.

Durante este período, ya se está detectando un rendimiento académico menor por una reducción de la retención, la memoria y más falta de atención. Al mismo tiempo el miedo al contacto con los demás afecta a la inteligencia social y puede potenciar la incomunicación. Los niños que dan positivo en los test que se realizan en las aulas, son confinados, aislados de la tribu, como si hubieran hecho algo mal, creando un gran sentimiento de culpa al tiempo que sienten que se les abandona cuando más necesitados están de recibir una caricia. Por otra parte al aceptar que el aislamiento es sinónimo de bienestar y seguridad, se crea una peligrosa asociación que puede convertir a los niños de hoy en adultos poco sociales el día de mañana.

El virus no lo hemos ido a buscar, nos lo hemos encontrado, pero procuremos no convertir este hecho pandémico que se ha ido repitiendo a lo largo de la historia, en una experiencia social que pueda provocar a la larga desórdenes emocionales no deseados, y sobre todo matemos el virus, pero no matemos las ilusiones de los niños, los deseos positivos, los sueños que son inseparables del proceso de la infancia y del desarrollo social de toda criatura. Evitemos siempre que sea posible, trasladar nuestros miedos a los niños y respetando las normas de seguridad, centrémonos en lo que les puede hacer más felices: el juego, las bromas, el disfrutar de todo lo que nos ofrece el día a día y los sueños para el mañana.

Montse Bovet. Experta en comunicación; M.del Tura Bovet Pla. Experta en estrés