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Dr. Holon de mayo

26-05-2021

Dr. Holon de mayo
Venimos de una temporada de más de un año, de una situación de incertidumbre debido a las consecuencias de la pandemia del Covid-19. Lo desconocido, lo imprevisible es siempre fuente de ansiedad. El profesor de psicología Yves-Alexandre Thalmann de la Universidad de Friburgo dice que la incertidumbre actúa como una lente de aumento dirigida a nuestros contenidos mentales que nos provocan ansiedad e influyen de manera negativa en nuestro estado de ánimo. No saber lo que nos espera, a menudo nos hace imaginar lo peor y ponemos nuestra atención en estos pensamientos y no en otros más positivos.

Mientras estábamos todos recluidos, y nos decían lo que podíamos y no podíamos hacer, tal vez nos centrábamos en el día a día, y no especulábamos mucho más allá, estaba justificado no pensar demasiado, porque tampoco podíamos decidir libremente qué podíamos hacer. Pero ahora que parece que las restricciones van a la baja, como la pandemia, nos enfrentamos a un nuevo futuro, que no será como antes, y del que desconocemos casi todo. Y aquí es donde se pueden disparar nuestros pensamientos, argumentando y contra argumentando sin aclarar nada. Quizás queremos evitar un pensamiento inoportuno que nos pone de mal humor, y por más que lo intentamos, sufrimos un efecto rebote que hace que todavía pensemos más en él.

Por lo tanto si pensar en no pensar en algo concreto que nos causa ansiedad no es una buena estrategia y contra argumentar tampoco, ¿qué podemos hacer si somos víctimas de nuestros propios pensamientos fatalistas?

Existe una terapia que se llama de aceptación y compromiso (TAC) que propone tomar distancia de nuestros pensamientos en lugar de intentar modificarlos. Y por eso ha elaborado técnicas concretas, como las siguientes:

- Expresar el pensamiento que nos provoca ansiedad con una voz graciosa, cómica, diferente de nuestra
- Cantar el pensamiento intrusivo con una melodía conocida o que nos guste
- Si los pensamientos los vemos en forma de imágenes, los podemos poner en una pantalla como si fuera el cine o la televisión y así nosotros somos espectadores.

Una vez aceptado que los pensamientos son representaciones mentales de la realidad y que por tanto pueden existir muchas representaciones mentales ante una misma realidad, es importante centrarnos en la acción y actuar en la dirección de lo que es importante para nosotros, y aún que nuestras acciones sean pequeñas ya nos distraerán de nuestros pensamientos negativos y que nos preocupan en exceso y probablemente sin demasiado conocimiento de causa.

Si queremos afrontar este nuevo tiempo postpandémico que se nos presenta lleno de nuevas oportunidades, seguramente diferentes de las anteriores, pongámonos en acción, aceptemos y mantengamos a distancia los pensamientos que nos pueden generar ansiedad ante la incertidumbre de esta época histórica y vayamos adelante hacia un futuro, que como casi siempre es desconocido, pero no tiene por qué ser fatalista y donde la felicidad seguro que tiene cabida.
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