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Dr. Holon de julio

18-07-2022

Dr. Holon  de julio
Esta cultura del cambio y la inmediatez es un fantástico caldo de cultivo para el estrés. Las prisas, la carencia de tiempo, los cambios, todos son factores estresantes en potencia. Y cuando ese estado es continuo, el estrés crónico está garantizado.

¿Pero qué podemos hacer, si el día sólo tiene 24 horas, y siempre nos faltan horas para terminar todo lo que deberíamos hacer? Dado que el día seguirá teniendo 24 horas, sólo podemos rebajar nuestras demandas (externas o propias). Es decir, de trabajo y objetivos personales, familiares, o sociales.

A partir de la revolución digital promovida por las nuevas tecnologías de la información y la comunicación que nos mantienen informados de todo lo que ocurre en el mundo y al momento, se ha instaurado la rapidez y la satisfacción inmediata como forma de vivir y esto provoca una hiperconectividad tecnológica y un deseo constante de gratificación momentánea. Lo queremos todo y lo queremos al momento. Nos volvemos adictos al corto plazo y a la recompensa del ahora.

Y esa inmediatez y falta de tiempo provoca la superficialidad y esto impacta sobre la paciencia y el rendimiento. Se quiere obtener respuestas fáciles y rápidas y por eso no prosperan los proyectos a medio o largo plazo. Hemos perdido la capacidad de espera, y la construcción de juicios críticos y a la larga acaba en episodios de ansiedad y estrés.

Nos hemos acostumbrado a que al momento podamos oír una canción que nos gusta, ver una serie o una película, hablar o enviar mensajes al instante a quien sea y donde sea, y si no lo conseguimos al momento, ya nos inquietamos. Buscamos algún objeto y seguro que lo encontramos por Internet y probablemente lo podremos comprar al instante y nos lo llevarán a casa, como la comida ya cocinada. Y con todas estas ventajas, ¿por qué no tenemos tiempo? Quizás la tecnología ha avanzado mucho, pero los seres humanos tenemos todavía la estructura paleolítica con respuestas como el estrés que nos ayudan a sobrevivir, pero no en la sociedad y cultura actual de la inmediatez.

Ahora que se avecinan vacaciones y que quizá cambiaremos el ritmo, aprovechemos para cultivar la paciencia porque si tenemos que coger aviones o ir a lugares donde hay mucha masa turística, nos hará falta. Recordemos, cómo dice el proverbio persa, que la paciencia es un árbol de raíz amarga pero de frutos muy dulces.

Que las vacaciones o el tiempo estival, cuando todo se ralentiza, nos sirvan para reflexionar un poco sobre la inmediatez, la vorágine de vida que llevamos y el estrés que puede causarnos, así como las posibilidades de cambio que podamos tener.

¡Buen verano y salud y paciencia!


  • Miedo, ansiedad y angustia

    Todos hemos tenido miedo alguna vez, y seguramente ante situaciones diferentes. La oscuridad cuando somos niños nos suele causar miedo y en algunas ocasiones también cuando somos adultos. El miedo es una emoción, un sentimiento producto de una respuesta instintiva que no podemos controlar. Y esta respuesta es vital, porque nos permite actuar ante ciertas situaciones que pueden amenazar nuestra existencia. El miedo produce energía para reaccionar ante amenazas y puede hacer que saquemos fuerzas inmensas y que el cuerpo rinda de una manera poco habitual. El miedo provoca un comportamiento similar en seres humanos y en los animales: evitar, mirar hacia otro lado, bajar la mirada, huir o agarrarse a alguien para protegernos. Estas reacciones son instintivas y ni las pensamos, no las podemos controlar.

  • Dolor y estrés

    ¿Puede provocar dolor el estrés? Me dijo sorprendida una paciente que hacía tiempo que sufría dolor crónico. El estrés agudo anula el dolor porque en momentos donde está en peligro la supervivencia, la respuesta es luchar o huir, el cerebro elimina la sensación de dolor para poder salir corriendo o luchar sin tener en cuenta el daño que pueden ocasionar las heridas o golpes recibidos en la marcha o ataque.
  • Dr. Holon de noviembre

    Estrés y ¿qué pasará mañana?

    Esto es lo que nos preguntamos, porque en una época donde las noticias son alarmantes y atentan contra nuestra salud, las perspectivas de empleo, la estabilidad económica y las relaciones sociales, el estrés está asegurado porque es nuestra defensa para nuestra supervivencia.