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Comunicación y estrés

13-03-2020

Comunicación y  estrés

Actualmente, las nuevas tecnologías de la información y la comunicación nos pueden tener al día de todo lo que pasa en el mundo, acumulan información que la podemos recuperar dónde y cuando queremos, no hay que esperar al relator de la tribu para que nos cuente algún hecho del pasado . La escritura ha permitido comunicarnos a través del tiempo y podemos recuperar relatos de la propia cultura, de otras culturas más alejadas, e incluso proyectar visiones sobre el futuro.

 

Pero este tipo de comunicación verbal o escrita que facilita matizar los conceptos, las emociones, como las alegrías o los miedos, ofrece un abanico muy amplio de comunicación pero que a la vez puede enmascarar o dar pie a interpretaciones diversas de unas mismas palabras. Un hecho concreto o una situación puede presentarse desde diferentes ópticas, y a la vez ciertas informaciones se consensúan y sólo podemos acceder a una misma interpretación.

 

Esta avalancha de información de la que podemos disponer, a menudo nos puede causar inquietud, malestar, porque podemos sentirnos amenazados y desprotegidos ante fenómenos o situaciones sobre las que no tenemos ningún control y que no sabemos hacia dónde derivarán ni cómo nos pueden afectar.

 

Recientemente, por ejemplo, el tema de la "pandemia" del Coronavirus, de la que recibimos informaciones diarias, y que pueden amenazar nuestra salud e incluso nos puede hacer temer por nuestra vida, tiene a todo el mundo pendiente de las últimas noticias, porque también las políticas que se adoptan para combatir la epidemia pueden incidir en nuestra vida diaria y la incertidumbre de los resultados finales pueden causar un cierto grado de estrés.

 

Las noticias que se refieren a temas que pueden afectar nuestra supervivencia, es natural que nos estressen dado que precisamente el estrés es un mecanismo innato para responder a amenazas que puedan poner en peligro nuestra vida.

 

Es importante estar informado, pero no hay que estar obsesionado, y es aconsejable contrastar informaciones si se puede, e intentar no anticipar acontecimientos. Vivir el presente y procurar no preocuparse por cuestiones futuras de las que no tenemos demasiado conocimiento y por lo tanto podríamos caer en especulaciones poco fundamentadas.

 

Actualmente pasamos mucho tiempo realizando actividades comunicativas (radio, televisión, teléfono, internet...). En un inicio el objetivo de la comunicación era comprenderse y tolerarse y facilitar el acercamiento de culturas. Parece que no es así muchas veces y esperamos que la tecnología resuelva un problema social y cultural. Estamos llegando a la hipertrofia de la comunicación.

 

Para evitar que la información y la comunicación nos estrese excesivamente estos días en los que padecemos la pandemia del Coronavirus, procuremos no estar conectados a todas horas. Seleccionemos los canales de comunicación que nos merezcan más confianza, evitemos las noticias tremendistas en los dos extremos: las apocalípticas y las de que no pasa nada, y aprovechemos, si disponemos de más tiempo, para comunicarnos de verdad con personas que hace tiempo que no hablamos e intentemos volver al origen de la comunicación que es entendernos y tolerarnos. Esto seguro que nos bajará el grado de estrés al que estamos sometidos en estos tiempos.

 

  • Aceptación y estrés

    Aceptación y estrés

    Aceptar que se han acabado las vacaciones, el buen tiempo, que tenemos que volver a la rutina y que reaparecen los problemas pendientes, es un hecho que se repite cada año en esta época.


  • Estrès  y Ikigai

    Estrès y Ikigai

    El grado de estrés y ansiedad de la población en general va en aumento. Casi todo el mundo conoce el significado de ataque de pánico que es la culminación de un alto grado de ansiedad. Según el estudio “Percepción y hábitos de la población española alrededor del estrés” realizado en el 2017 por el laboratorio Cinfa y avalado por la Sociedad Española para el estudio de la Ansiedad y el Estrés (SEAS), nueve de cada 10 personas en España ha sentido estrés en el último año y 4 de cada 10 ha sentido estrés frecuentemente o de manera continuada.


  •  El paseo organoléptico

    El paseo organoléptico

    Escuchar los diferentes sonidos (naturales o artificiales) del camino, ver los colores, formas y las texturas de los objetos, hasta probar nos pone en contacto directo con la realidad y libera nuestra mente de preocupaciones futuras.