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COMUNICACIÓN EN TIEMPOS DE AISLAMIENTO SOCIAL

12-03-2021

COMUNICACIÓN EN TIEMPOS DE AISLAMIENTO SOCIAL
Necesidad de un espacio propio.

Estos días, muchos de nosotros estamos viviendo momentos excepcionales: el confinamiento en
casa. La convivencia forzosa las veinticuatro horas del día, ya
sea con la familia, la pareja o los compañeros de piso conlleva
que en muchos casos afloren tensiones. El aislamiento en
una casa de ocho habitaciones con jardín no es el caso de la
mayoría, lo más habitual, sobre todo en las ciudades, es no
disponer de una habitación propia.
Asimismo, tener un espacio propio no supone solo disponer
en exclusiva de unos metros cuadrados, sino también poder
cambiar de rol. Todos nosotros somos un conjunto de identidades
que funcionan en situaciones distintas de comunicación
interpersonal: en el trabajo, por ejemplo, somos la Roser,
la técnica de sonido, o Jordi, el de la librería; en casa somos la
mamá o el hijo; con el grupo asumimos el papel que teníamos desde los dieciséis años ...
El confinamiento conlleva una doble pérdida de espacio: el espacio físico y el espacio identitario,
ya que este se reduce a uno solo: mamá, hermano,
abuelo, amigo, pareja ...
En el caso de la convivencia en un piso donde todos
los espacios son compartidos, padecemos de
esta doble pérdida de espacio: no tenemos un espacio
físico en exclusiva, y nuestra función social
se reduce a un solo papel. Esto puede conllevar
que a veces nos sintamos ahogados, que necesitemos
un momento de soledad para contactar de
nuevo con nosotros mismos en toda nuestra complejidad.
En estos casos, es muy importante poder
comunicar nuestra necesidad y entre todos buscar
una estrategia que la pueda satisfacer.
Ahora más que nunca tenemos que detenernos un momento, respirar, y conectar con nuestros
sentimientos cuando vemos que cada espacio de casa está ocupado y que se nos pide atención
constante. ¿Cuáles son estos sentimientos? ¿Ahogo?
¿Enfado? ¿Impaciencia? Dediquemos unos instantes a
descubrirlos. Después pensemos qué necesidades no
satisfechas hay detrás estos sentimientos: ¿paz ?, ¿tranquilidad
?, ¿autonomía?, ¿soledad? ¿Siento ahogo porque
mis hijos y marido me piden atención constante, por
ejemplo?¿Enfado, porque necesito autonomía? ¿Agobio,
porque necesito silencio? A continuación busquemos una
manera de satisfacer estas necesidades y luego propongámosla
a las personas que conviven con nosotros,
explicándoles todo el proceso.
Es el caso de Tere.
Tere trabajaba en una floristería haciendo ramos decorativos
para fiestas, hoteles, reuniones, etc. Con el confinamiento, su empresa cerró y se descartó el
teletrabajo. Vive con su marido y dos hijos de trece y seis años en un piso de sesenta metros cuadrados
de dos habitaciones. La habitación de los niños no permite que estén ambos haciendo los
deberes de la escuela y el pequeño se ha trasladado al comedor. El marido de Tere ha tenido que
cerrar la colchonería y se pasa el día en el dormitorio con un ordenador portátil, mientras intenta
poner al día la página web para poder hacer alguna venta on-line. Tere se ha quedado sin espacio
propio y su papel social reducido al de madre y esposa. Es ella la que se
cuida de controlar los deberes de los hijos y la intendencia de la casa. Parece
lo correcto, ya que es la única que no "trabaja". Lleva ya más de una
semana de confinamiento y se ha dado cuenta de que no ha tenido ningún
momento para ella sola, sin interrupciones. Si intenta encerrarse en la cocina,
aparece siempre alguien que quiere agua, o tiene hambre, o la busca
para preguntarle que le parece eso o ...
Tere finalmente, un día por la tarde, habló con Edu, su marido:
—Hoy, desde que me he levantado hasta ahora, solo he estado sola
algún rato en la cocina mientras cocinaba; y en el lavabo—le dijo—. Ayer
fue lo mismo, y así llevo toda la semana. Hay ratos en que me siento ahogada
y nerviosa porque necesito estar sola, sin interrupciones, que nadie
me diga nada. Necesito un rato de silencio y tranquilidad. He pensado que
después de comer, podría quedarme dos horas sola en el dormitorio y tú
podrías estar con los niños en el comedor. ¿Qué te parece? Edu aceptó
sin problemas, estaba tan preocupado con el trabajo que no se había dado
cuenta de la situación de Tere. Añadieron otra hora antes de cenar y comenzaron
a pensar una manera de repartirse mejor el
trabajo de casa.
Es importante no esperar para compartir, con las personas
que conviven con nosotros, nuestros sentimientos y
necesidades y tratar de encontrar alguna estrategia que
las pueda satisfacer, sino completamente, en alguna
medida. Sobre todo, no dejemos que los sentimientos
nos desborden. Ahora, comunicarnos y cómo lo hacemos,
es más importante que nunca.

Montse Bovet
Experta en comunicación
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    PROPUESTA 22:

    Hagamos espacio
    Se trata de que cada uno de nosotros busque mínimo 3, máximo 10 cosas que piense que no las necesita y que se pueden tirar o dar. Nos podemos dar un tiempo, por ejemplo, máximo media hora. Cada uno busca entre sus cosas. Después se comentan en común.
    También se puede hacer conjuntamente en los espacios comunes: comedor, cocina, baño ...


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    PROPUESTA 38:

    Es primavera
    Hoy para salir nos vestiremos de primavera, colores vivos, animados, como la naturaleza que se adorna en esta época, luciendo los verdes más vivos y colores variados y luminosos.
    Nosotros en invierno tal vez vamos con colores más oscuros, ahora podemos hacer como todos los seres vivos en primavera, lucir los colores. Fijémonos en quien va más primaveral y cuando lleguemos a casa también intentemos mantener estos tonos más alegres. Dejemos entrar la primavera en casa.
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    PROPUESTA 5: Piernas y pies (I)

    -Sentarse con la espalda recta, brazos y manos relajados.

    -Estirar la pierna derecha, mirando la rodilla y apuntando con los dedos de los pies.

    -Mantener la posición: 1,2,3,4,5.

    -Flexionar el empeine empujando el talón hacia fuera, mantener la rodilla recta.

    -Mantener posición: 1,2,3,4,5.

    -Volver a la posición inicial suavemente.

    -Hacer lo mismo con la pierna izquierda.

    -Repetir 3 veces cada pierna.