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Aceptación y estrés

25-09-2018

Aceptación y estrés

La aceptación es un sentimiento por el que la persona admite que la situación presente no se puede o no se debería cambiar. No se puede cambiar la estación del año, no se puede continuar de vacaciones, se debe volver a trabajar y hacer frente a los problemas que no hemos resuelto o a los nuevos que van surgiendo.

 

La aceptación sencillamente consiste en decir si a la realidad, al atasco de tráfico de la mañana, al día de lluvia que nos estropea los planes hechos, al inconveniente de no encontrar plaza para ir a hacer yoga a la hora que nos conviene, a las malas caras de nuestros hijos adolescentes sin motivo aparente, por lo menos para nosotros, a la opinión de los compañeros, contraria a la nuestra, al coche que nos deja tirados en la carretera y a un sinfín de contrariedades que pueden aparecer en el día a día.

 

Aceptar evita sufrimiento por la sensación de impotencia o de injusticia que genera una situación indeseable. ¿Qué he hecho yo para merecer que me pase esto? Si nos posicionamos en el papel de víctimas del destino, sufriremos. Pero aceptar no significa renunciar o someterse, significa darnos un tiempo para reflexionar y pasar a la acción pero no dar paso al impulso. Si no hay acción la  aceptación sólo es resignación como dice Christophe André, psiquiatra especializado en trastornos emocionales, ansiedad y depresión.

 

Decir si, aceptar, inmediatamente nos rebaja nuestros niveles de estrés tanto físico como mental. Cuando decimos sí, y aceptamos, dejamos de estar en tensión, en alerta y por tanto nos desestresamos.

 

La aceptación nos libera, sobre todo de nuestros determinismos, y nos permite abrir caminos nuevos, reflexionar y buscar alternativas. Por lo tanto después de decir si, darnos un tiempo, y examinar nuestros estados de ánimo negativos (angustia, rabia, desánimo...) podemos pasar a la acción positiva adaptada a la realidad y no reaccionar sólo impulsivamente.

 

La vida actual nos da muchos motivos para estar estresados ??y angustiados. A veces hay hechos inaceptables, pero en la mayoría de ocasiones, la aceptación nos puede evitar rabietas estériles que no nos llevan a ninguna parte y mucho menos a solucionar el problema. No hace falta decir, que bien, he perdido las llaves,  pero si decir, es así, voy a ver cómo lo soluciono. Despotricar, gritar, deprimirnos sólo hará aumentar nuestro grado de ansiedad y estrés y esto repercutirá negativamente en nuestra salud.

 

Aceptemos, para reflexionar y pasar a la acción y evitar las reacciones impulsivas. Viviremos más felices.

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