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Factfulness, angustia y estrés

25-02-2019

Factfulness,  angustia y  estrés

No es raro escuchar a menudo, tanto en entornos laborales como la familiares, la frase de que el mundo cada día va peor. Esta  manera hiperdramática de  interpretar los hechos nos da una visión muy negativa en el mundo y hace que nos preocupemos por nuestro futuro y el de nuestros hijos.

Es cierto que las noticias nos interesan más cuando se habla de desastres naturales (terremotos, erupciones volcánicas, ciclones, tsunamis, etc.), o de origen antrópico (contaminación, guerras, asesinatos, corrupción, etc.).  Los periodistas  buscan la noticia que impacta más y así captan  la atención de las personas, sube la audiencia y esto es Bueno para la cadena emisora, pero no tan buena para el público que se  va a dormir pensando en qué mundo vivimos.

Debemos entender que los periodistas, los políticos y los activistas son también seres humanos y víctimas de esta interpretación dramática del mundo que es innata porque en el pasado nos ha ayudado a sobrevivir, llegando a conclusiones rápidas para prevenir peligros inminentes.

Pero si interpretamos bien las estadísticas, como dice Hans Rosling, resulta que la pobreza extrema desde 1800 no ha parado de bajar especialmente estos últimos 20 años, disminuye también el Trabajo infantil (del 44% en el 1800 al 4% en el 2016) y en cambio ha aumentado la alfabetización, la cosecha de cereales, las especies protegidas o el porcentaje de la población mundial que vive en democracia por citar algunas mejoras.

Si queremos reducir el estrés y la angustia, tendremos que aprender a tener una visión del mundo basada en hechos, y veremos que no vivimos en una época tan terrible  en la que seguro que podemos hacer muchas cosas para mejorar. Un sentido más positivo y realista de nuestra vida en el planeta, nos ayudará a rebajar la ansiedad y a pensar en las estrategias a seguir para conseguir un mundo mejor, donde mantengamos a raya el estrés crónico y consigamos erradicarlo siempre que sea posible.