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Estrés y decrecimiento

24-01-2019

Estrés y decrecimiento

Vivimos en una sociedad donde el consumismo para algunos es un valor, es el crecimiento por antonomasia, pero este ritmo vertiginoso no está al alcance de todos, y crea muchas desigualdades, y muchas necesidades ficticias, que lo que harán seguramente es crear mucha inseguridad porque igual no las podemos alcanzar, y esto dará lugar a mucha insatisfacción y estrés.

 

Un buen propósito de año es plantearnos un decrecimiento en la adquisición de bienes materiales y un crecimiento en valores fundamentales centrados en nuestras relaciones de pareja, familiares, sociales, laborales, y en gestionar bien nuestro tiempo para podernos relacionar, para compartir, para trabajar, para realizar actividades pro sociales, para aprender, y para nuestro disfrute personal.

 

El consumo viene incitado por las marcas, que saben cómo llegar a nuestras emociones y a nuestras insatisfacciones personales. Y así acabamos comprando para enmascarar nuestras carencias, nuestros estados de ánimo desagradables, problemas o inquietudes, y eso nos puede dar una satisfacción momentánea, que durará poco y tendremos que seguir comprando y llegaremos a ser consumistas inconscientes y estresados. Como una chica, que en la consulta, me decía escandalizada de ella misma, que había encontrado en su armario dos piezas de ropa, que no recordaba ni que las tenía y que todavía tenían la etiqueta puesta. No las había ni estrenado. Y esto ocurre en todos los ámbitos tanto a nivel de productos destinado al cuidado personal como del hogar o tecnológicos.

 

Si queremos no aumentar nuestro grado de estrés, no añadamos las presiones de los gastos superfluos, que nos harán llegar a fin de mes endeudados, que nos llenarán la casa de objetos que causarán desorden y por tanto consumo de tiempo en ordenar o para encontrar lo que de verdad necesitamos. Un consumo consciente y responsable, nos dará satisfacción a nosotros mismos, será bueno para los demás y para la salud planetaria y sobre todo nos dará tiempo para reflexionar sobre nuestra propia vida y necesidades personales, recordando que en la vida es importante lo que somos, no lo que tenemos, y como dice la sabiduría popular, el más rico es el que menos necesita.